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lunes, 8 de febrero de 2016

PRÓXIMO ENCUENTRO FILOSÓFICO FEBRERO DE 2016

Expone Alín Salom, a partir de dos artículos de SLAVOJ ŽIŽEK: 



  • "La sociedad del riesgo y sus enemigos"
  • "El malestar en la sociedad del riesgo"

Ambos incluidos en el volumen  En defensa de la intolerancia

Partimos del concepto de "sociedad del riesgo" del sociólogo ULRICH BECK con el que dialoga ŽIŽEK en estos dos artículos,  para retomar la pregunta que plantea :


















  • ¿Por qué el debilitamiento de la autoridad patriarcal y la desestabilización de los roles sociales y sexuales genera nuevas angustias y no da paso a un mundo feliz?
Las paradojas de la hipermodernidad -that's the question.

Textos: págs. 35-45 de este pdf: lectura recomendada En defensa de la intolerancia, Madrid, Sequitur, 2008.

Nos encontraremos en el Bol Bar Vegetarià, Carrer de l'Aigua 162, Vilanova i la Geltrú, 
el sábado 13 de febrero, a las 20h.

Cómo llegar: mapa.


SLAVOJ ŽIŽEK Y SU ANÁLISIS DE LA SOCIEDAD DEL RIESGO
Alín Salom





UN TOURETTIANO GENIAL

Todos conocemos a Žižek por sus chistes y sus tics. Pienso que es, sin embargo, un pensador muy serio, en la línea de la gaya ciencia nietzscheana. El espíritu de jovialidad no está reñido con la seriedad. Žižek despoja a la filosofía del espíritu de pesadez y gravedad, y le da, como pensaba Nietzsche que había que hacer, pies ligeros de bailarín. ¿O deberíamos decir: tics ligeros de tourettiano, en vistas a su agilidad intelectual vertiginosa?

He propuesto al Grupo de Filosofía del Garraf leer dos textos de Žižek: “La sociedad del riesgo y sus enemigos” y “Malestar en la sociedad del riesgo”, incluidos en la obra En defensa de la intolerancia (Madrid, Ed. Sequitur, 2009). Los títulos que ha elegido Žižek hacen eco, el primero, al famoso texto de Popper, La sociedad abierta y sus enemigos, y el segundo, al Malestar en la cultura de Freud. Žižek da a sus títulos una acústica familiar. Cabe preguntarse : ¿lo hace porque señala así sus autores de referencia o es mera ecolalia tourettiana?

Permítanme, antes de entrar en el análisis de los dos textos propuestos, señalar algunos datos sobre Žižek. Estudia filosofía en la Universidad de Ljubljana. En 1981 hace una tesis doctoral titulada La relevancia teórica y práctica del estructuralismo francés. La tesis es considerada como políticamente sospechosa; de allí que Žižek no obtenga plaza en la Universidad. Se gana la vida con traducciones del alemán. Redacta discursos para los dirigentes del Partido –¡qué ironía!. Se va a París, estudia a Lacan en el seminario de Jacques-Alain Miller y hace una segunda tesis doctoral: El más sublime de los histéricos. El histérico en cuestión es Hegel.

Señalaré un par de comentarios del propio Žižek, que nos permiten completar el retrato. Declara en 2015 a Libération: “Sigo siendo comunista, un comunista negativo muy modesto. […] Digo bien ‘comunista’ y no ‘socialista’. Porque todo el mundo puede ser socialista…” El New Yorker califica a Žižek de anticapitalista virulento y lacaniano sutil. Otro comentario interesante es lo que dice en una entrevista para el Nouvel Obs: “Al final de los años 90 todo el mundo dijo que el final del comunismo significaba la muerte de la utopía y que entonces entrábamos en el mundo de lo real y de la economía. Yo pienso justo lo contrario. Los años ’90 han sido la verdadera explosión de la utopía. Esta utopía capitalista liberal que se suponía absurdamente que iba a resolver todos los problemas. Por lo menos desde el 11 de septiembre sabemos que las divisiones siguen allí. […] La verdad de la globalización es una compartimentación aún más feroz que la división de clases tradicional del siglo XIX. […] Un apartheid de una nueva especie. O bien una recomposición feudal del capitalismo, al estilo chino.” Me gustaría destacar también un comentario francamente interesante sobre la actualidad que hace en otra parte. Dice: “El eurocentrismo se ha acabado, estoy harto de que ante cualquier cosa que pase, Europa tenga la culpa”, apuntó. “El capitalismo ya no nos necesita, está en China, en Rusia, lo que me hace sospechar que el eterno matrimonio entre capitalismo y democracia está llegando a su fin.”


LA SOCIEDAD DEL RIESGO:
INCERTIDUMBRE FABRICADA Y AUMENTO DE LA INDIVIDUALIZACIÓN

Pasemos al primer artículo, “La sociedad del riesgo y sus enemigos”. En él Žižek prácticamente se limita a retomar las tesis del sociólogo Ulrich Beck.

Beck estuvo en la Universidad de Munich y en la London School of Economics. Murió el año pasado, en 2015. Marcó la tendencia dominante en la sociología durante muchos años.

El concepto fundamental que introduce Beck es el de “la sociedad de riesgo”. Beck dice que la sociedad actual está plagada de incertidumbre, inseguridad y riesgos. Incluso peligra la supervivencia de la especie. Para él la actualidad se forma básicamente con noticias de catástrofes: catástrofes ecológicas, crisis financieras, terrorismo, catástrofes bélicas. La acumulación de conocimientos sobre nuestro entorno natural y social no nos ha conducido, como hubiera sido de esperar, a una mayor certeza sobre las condiciones en que vivimos, sino que, muy al contrario, tanto individual como colectivamente nos hallamos en un estado que cabría calificar de “incertidumbre fabricada”.

Por otro lado, la sociedad está sometida a procesos de individualización implacables. En la era industrial, la estructura cultural y social era aún la familia; pero en la era post-industrial ese núcleo se rompe dando lugar a la individualización, lo cual aumenta aún más la incertidumbre del individuo. Este aumento de individualización es producto del neoliberalismo económico.

Una puntualización terminológica: Beck se enfrentó a las corrientes que consideraban la actualidad como “postmoderna”. Es decir que no aceptaba que hubiese un corte entre la modernidad y la actualidad postmoderna, no creía que la postmodernidad hubiese agotado y hubiese roto con la modernidad. Es decir, pensaba que los ideales de emancipación de los siglos XVIII y XIX seguían siendo válidos. Por eso, en lugar de hablar de “postmodernidad”, sólo distinguía entre una primera y una segunda modernización, una primera modernización que discurre a lo largo de la industrialización y la creación de la sociedad de masas, y una segunda modernización, propia de una sociedad que tiende a la globalización y está en constante desarrollo tecnológico.


DESTRADICIONALIZACIÓN, REFLEXIVIDAD Y LIBERTAD ANSIÓGENA

Beck defendía, junto a Giddens, la idea de que ha desaparecido la tradición. Ha habido, decía, un proceso de destradicionalización radical. En la sociedad actual la gente se ha desprendido de las tradiciones; ya no sabe ni cómo alimentarse, ni cómo educar a sus hijos, ni cómo desenvolverse en las relaciones íntimas, ni cómo descansar, ni cómo divertirse. No hay tradición que vehicule norma alguna. La sociedad se ha vuelto reflexiva. Hay que reflexionar para cada cosa y hay que elegir. Nos vemos impelidos continuamente a tomar decisiones sin disponer del conocimiento necesario, lo cual genera evidentemente mucha ansiedad. La libertad ansiógena caracteriza esta segunda modernidad. Creo que eso está muy bien visto por Beck; este concepto de “reflexividad” es extremadamente fenomenológico y da muy bien cuenta de nuestras vivencias y nuestras dificultades cotidianas, ¿verdad?

Žižek hace dos críticas a Beck. Dice que Beck subestima el impacto de la segunda modernidad en la subjetividad contemporánea, por un lado. Por otro lado, dice que Beck no analiza las raíces socioeconómicas de la sociedad de riesgo.


EL ENIGMA DEL MALESTAR

El segundo artículo “El malestar en la sociedad de riesgo” es más zizekiano. Žižek dice que Beck tiene razón en que hay efectivamente una destradicionalización. Hay un debilitamiento de las figuras de la autoridad y una desestabilización de los roles sociales y sexuales. Pero ¡¿por qué eso iba a generar malestar, angustia, como lo hace?! Eso es algo enigmático, algo de lo cual hay que dar cuenta.


POLITIZACIÓN DE LA VIDA FAMILIAR Y FAMILIZACIÓN DE LA VIDA SOCIAL

Beck señalaba que la relación paterno-filial era el último reducto del esclavismo. En la segunda modernidad, los hijos se liberan –reflexividad mediante– y pasan a ser tratados como sujetos responsables. La paternidad se politiza. La política se inmiscuye en la vida familiar.

Žižek dice que como contrapartida a esta politización de la vida familiar ha tenido lugar una especie de “familización” de la vida pública profesional. Las instituciones –la escuela, la universidad o las empresas– pasan a funcionar cada vez más como familias de sustitución. Prolongan la dependencia, la inmadurez de los individuos. Esto es algo que nosotros en la enseñanza constatamos cotidianamente en nuestra práctica. E incluso colaboramos en ello tal vez. Ha habido una doble inversión: el niño es tratado de adulto y el adulto es en la actualidad infantilizado. Esa infantilización generalizada también la podemos observar fácilmente en la cotidianeidad.


NUEVOS TIPOS DE PERSONALIDAD : EL CONFORMISTA Y EL NARCISISTA

Žižek recuerda a Horkheimer quien señalaba que la familia patriarcal autoritaria producía dos tipos de sujetos: o bien personalidades autoritarias o bien sujetos críticos. ¿Qué tipo de sujetos produce la familia anti-autoritaria actual? Dos tipos de personalidades: los conformistas y los narcisistas. Éste es el impacto de la segunda modernidad en la subjetividad. ¡Dios, qué bien visto está eso!

El sujeto narcisista que ha originado la sociedad actual percibe cualquier cosa como una amenaza. Piensa y se mueve por una lógica de la victimización. Analiza todas las situaciones y las problemáticas en términos de víctimas y verdugos. El otro es siempre una amenaza potencial. Por eso el narcisista se repliega sobre sí. Por eso nos encontramos cada vez más con sujetos que dejan caer el lazo social y se aíslan sistemáticamente. La era de la comunicación lleva paradójicamente al aislamiento.


EL RETORNO DE LA DIALÉCTICA DEL AMO Y EL ESCLAVO

Ahora bien, no todos los individuos son tan conformistas. Algunos insisten en transgredir. ¿Pero cómo puede el sujeto transgredir las normas de esta sociedad tan laxa y permisiva? No es fácil. No obstante algunos han encontrado el modo: volviendo a la dialéctica del amo y el esclavo. Las relaciones humanas son pensadas sistemáticamente como un enfrentamiento a muerte entre dos iguales, en una relación especular. ¡O él o yo! Como si no hubiera más posibilidades. Žižek pone el caso asombroso de parejas lesbianas que se maltratan sobre el modelo de la pareja patriarcal. Hasta allí llega su libertad.

Agrego yo de mi propia cosecha que ese retorno de la dialéctica del amo y el esclavo es lo que explica el aumento de la violencia de género en parejas jóvenes en la actualidad. La violencia de género aumenta no en parejas de personas mayores que se han criado en el paradigma franquista, sino en parejas de adolescentes que no han conocido la época franquista en lo más mínimo. En una sociedad tan permisiva como la nuestra, el límite está puesto justamente en la violencia de género; y es esta prohibición la que resulta morboso saltarse para los jóvenes. Es su forma de espeluznar a todos. Antes bastaba con un poco de sexo, drogas y rock & roll. Ahora se dedican a controlar, pegar y maltratar a sus parejas que, avergonzadas por la situación (¿!), continúan sin embargo “amando” a sus novios tan celosos, en coyunturas infinitamente más estimulantes y menos aburridas que la pareja respetuosa.


LA NUEVA FIGURA DEL AMO

Antes el Gran Otro ocupaba el lugar del amo. Las interdicciones simbólicas doblegaban al sujeto bajo el peso del Deber. Hacían emerger figuras feroces del superyó. Había que obedecer a Dios, al Rey, al Padre, al Juez, al Policía, al Maestro. Con la segunda modernidad todas las figuras del amo declinan. No hay figura de la autoridad que resista los embates de la cultura de la sospecha que nos rige. El pequeño otro, básicamente considerado como un igual, ha pasado a ocupar el lugar del amo. Por eso se ha pasado de interdicciones simbólicas propias del régimen del Gran Otro, a los ideales imaginarios del pequeño otro. En la actualidad ¿qué ideales sociales han sido erigidos bajo el régimen del pequeño otro? Básicamente los ideales de éxito social y de belleza corporal. Y estos ideales agreden al sujeto postmoderno con la misma o acaso mayor ferocidad que las exigencias de la sociedad tradicional.


EL EMPUJE AL GOCE

Žižek utiliza las herramientas conceptuales de Lacan y distingue entre los conceptos de “placer” y de “goce”. El goce es un tipo de satisfacción paradójica. Cuando la búsqueda de placer se torna exacerbada, necesariamente conduce al dolor. Vemos que el sujeto que busca desesperadamente el placer, en el fondo inconscientemente se complace en el dolor y el malestar. Va más allá del “principio (freudiano) de placer”. Ya no tiende a obtener la mayor cantidad de placer y a rehuir el dolor. En lugar de cuidarse y conservarse, sostiene activamente una posición que lo lleva a sufrir. Se complace en el sufrimiento, sin tener conciencia de su propia complicidad en su dolor. “Goza”. Obedece a una especie de “principio de goce”. Lacan afirma que el sujeto no es res cogitans, es más bien res gaudens, “substancia gozante”. En mayor o menor grado todos tendemos al goce. Generamos -por lo menos en parte- las condiciones de nuestro propio sufrimiento. Evidentemente que el grado sea mayor o menor es fundamental. En algunos sujetos hay una “voluntad de goce” imparable; se dirigen como bólidos hacia su propia destrucción. El principio de placer en cambio pone un límite al goce. Ordena al sujeto gozar lo menos posible. No excederse con lo que no puede resultar más que destructivo… El goce es la senda hacia la muerte. La “voluntad de goce” (sintagma lacaniano) es “pulsión de muerte” (sintagma freudiano). La prohibición del goce es inherente a lo simbólico. La entrada del sujeto en lo simbólico, en el lenguaje, está condicionada por cierta renuncia inicial al goce. Hay cierto apaciguamiento en lo simbólico. Si el sujeto pone en palabras lo que está haciendo, difícil le resulta mantener su ceguera ante su propia voluntad de goce.

En la actualidad, la sociedad ha rebajado enormemente la prohibición simbólica. Hay muy pocas prohibiciones. Prohibir es de mal gusto. Todo parece estar permitido. Y esto constituye un empuje terrorífico al goce. El ideal social es de éxito, de disfrutar ilimitadamente, permanentemente, sin barreras. Uno de los lemas más notorios del Mayo del 68 era : “Jouissez sans entraves”, gozad sin obstáculos. El que no se lo pasa bien, hoy en día, el que no disfruta y se lo pasa “bomba”, es considerado como un “pringao”. Es empujado a una posición melancólica. Ser feliz no es una meta, un ideal. Ni siquiera es un derecho. Se ha convertido en un deber. ¡Hay que disfrutar sin parar! Esto es lo que Žižek llama “supryoización directa del Ideal imaginario”; es decir, la conversión en un deber de lo que era un derecho; convertir en un deber un ideal imaginario, un ideal arraigado en imágenes, apariencias, fotos, vídeos, fachadas diversas. Este es el único ideal posible, si la relación entre dos sujetos se plantea como especular, si los dos están como en espejo el uno ante el otro. Si todos somos igualitos, si se borran todas las diferencias, el ideal ya no puede ser de elevarse, como en el régimen simbólico tradicional, sino que es triunfar sobre los iguales, gozando más, pasándoselo “bomba”.

Žižek da el ejemplo de las grandes empresas informáticas. Estas empresas absorben a hackers, a forajidos cibernéticos, a gente apasionada por la informática, y les permiten trabajar en un ambiente informal, donde no hay normas del vestir, donde no hay oposición entre trabajo y hobby. ¿Qué ocurre entonces? Los empleados acaban trabajando “por placer” hasta los sábados y los domingos. La segunda modernidad genera, entonces, un superyó más feroz que el de la ética protestante que permitió el desarrollo del capitalismo. El ideal es trabajar y dejarse explotar gustosamente. La ley simbólica (del antiguo régimen) decí : “debes ir a trabajar” o debes cumplir con tu deber, fuera éste cual fuera. En cambio el superyó de esta sociedad laxa dice: “debes querer ir”. Y eso es mucho más opresivo. Debes ir al trabajo encantado de la vida, debes cumplir con tus deberes con alegría, con buen ánimo, “autorrealizándote”. ¡Encima! Y eso es mucho peor, mucho más difícil e insidioso. Bajo un aspecto inofensivo, asfixia al sujeto aún más. Así se origina el malestar en la sociedad del riesgo.

De ese modo analiza Žižek el impacto de la segunda modernidad en la subjetividad contemporánea.













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