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miércoles, 22 de octubre de 2014

NUEVO ENCUENTRO DEL GRUPO DE FILOSOFÍA DEL GARRAF


El próximo sábado, 25 de octubre, los componentes del Grupo de Filosofía del Garraf tienen cita en el Hotel Avenida Sofía de Sitges, para intercambiar ideas a propósito del debate Derrida-Foucault acerca del encierro de la locura en Descartes. Josep Pradas iniciará la sesión con un texto donde expondrá las principales líneas de este apasionante debate entre maestro y alumno. Para hacer boca, avanzamos un fragmento:











Jacques Derrida
"Esta discusión familiar (el discípulo que se enfrenta al maestro, igual que el hijo al padre reclamando la rotura de las cadenas porque ya sabe ir sólo por el mundo), comienza en una conferencia de Jacques Derrida, pronunciada en 1963 ante Foucault, y publicada en la Revue de Métaphysique et Morale bajo el título de “Cogito e historia de la locura” (el texto puede leerse en pdf en este enlace). Se trata de una revisión crítica a propósito de la Historia de la locura, de Foucault, su maestro, publicada dos años antes (París, Plon, 1961; traducción castellana en México, FCE, 1967). El hijo responde al padre con un sulfúrico repaso en toda regla a las incongruencias del maestro que el alumno, tan aplicado, ha sabido encontrar en su discurso. Y el alumno se da cuenta, desde el principio, de su posición, teme que su interpretación crítica del maestro no sea entendida como lo que pretende ser, un diálogo, sino como una discusión en la que el maestro lleva ventaja precedente y el discípulo queda indefinidamente recusado e incluso acusado de antemano. Pero esta advertencia ya nos pone en la vía de esperar que la crítica va a ser contundente. A la crítica del alumno siguió, como no podía ser de otra manera, una respuesta del maestro (que puede leerse en castellano en el siguiente enlace). Se trata de un movimiento muy cartesiano, semejante al de las objeciones y respuestas que Descartes intercambió con algunos de sus amigos, como Mersenne.
La relación entre Foucault y Derrida, no obstante, no parece marcada por estas diferencias interpretativas. Ambos se conocieron en 1955, cuando Derrida comenzó a seguir los cursos de Foucault, una vez ya diplomado en filosofía, y desde entonces  estuvieron embarcados en actividades de defensa de derechos civiles y de crítica política similares. Su disputa no es tanto entre padre e hijo, puesto que se llevaban sólo cuatro años de diferencia, como entre hermanos con diferentes sensibilidades. Foucault era francés de Poitiers, nada menos, mientras que Derrida era judío y argelino, y había conocido la ocupación de Vichy y después la guerra de independencia argelina, así que su perspectiva ante el fenémono inmigratorio siempre estuvo marcada por ese origen.
Michel Foucault
A pesar de que el texto de Derrida presentará una minuciosa relación de objeciones a la pretensión de Foucault de realizar una arqueología del silencio (siguiendo la estela de lévi-Strauss, aun sin adscribirse al estructuralismo, es decir, que el gesto cartesiano de encerrar la locura, la sinrazón silenciada por la razón clásica, es para Foucault el signo de una estructura histórica político social, de lo que daremos cuenta más adelante), comienza refiriéndose al centro de sus reproches: las tres páginas que Foucault dedica al pasaje de las Meditaciones de Descartes, donde se deshace (al menos lo pretende) de la amenaza de la locura y donde presupone que el cogito, por esencia, no puede estar loco (este fragmento puede leerse en versión pdf en este enlace). Más adelante citaremos éste y otros pasajes cartesianos afines a esta especie de certeza tranquilizadora."


Continuará...


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